Las vidas de cerca de 37.000 embarazadas haitianas y de sus futuros hijos corren un serio peligro debido a la prácticamente nula asistencia sanitaria que podrán recibir en el momento del parto. Así lo ha denunciado recientemente el
Comité de Emergencia para Desastres (DEC, por sus siglas en inglés).

Embarazada de Haití (Foto: EFE)

Si ya antes del terremoto del pasado día 12 la tasa de mortalidad materna en Haití era la más alta del continente americano, en el momento actual, y dado el desastroso estado en el que se encuentran los centros hospitalarios, cabe estperar que dicha tasa se dispare de manera alarmante.

Diferentes organizaciones que trabajan en la zona han calculado que en los próximos meses no menos de 1.500 mujeres necesitarán atención especializada durante el el embarazo o el parto debido a la presencia de complicaciones de uno u otro signo (hipertensión, hemorragia, infección, etc.). Lamentablemente, los pocos hospitales o clínicas que se mantuvieron en pie tras el seísmo están masificados y carecen de material y de medicamentos básicos, por lo que la mayor parte de las mujeres embarazadas se verán abocadas a dar a luz en los campamentos que se han improvisado para la población y sin contar con asistencia sanitaria de ningún tipo.